Cada retrato personalizado que pinto empieza en el mismo sitio: no en el papel, sino en la foto que me envías. Por eso, antes de coger el pincel, siempre reviso la referencia con calma — y por eso también es la pregunta que más me repiten mis clientes: "¿qué foto te mando?". Aquí tienes la respuesta larga, con todo lo que de verdad marca la diferencia.
La técnica line wash exige una referencia clara porque tanto el encaje a lápiz como el trazo de tinta que viene después dependen de verla con precisión. Si la foto es oscura, borrosa o está tomada desde un ángulo raro, esa incertidumbre se traslada al papel. Una buena referencia, en cambio, me da la libertad de centrarme en lo que de verdad importa: capturar el gesto y la mirada, no adivinar dónde está la nariz.
La luz, antes que nada. Busca luz natural, suave y de frente o ligeramente lateral — la de una ventana en un día nublado es prácticamente perfecta. Evita el flash directo, que aplana la cara y borra los volúmenes que después traduzco en sombras de acuarela, y evita también el contraluz, que oscurece justo la zona que más información necesito: los ojos.
El encuadre y el ángulo. Una foto tomada ligeramente por encima de los ojos, casi a la altura de la cara, suele dar el resultado más favorecedor y el más fácil de pintar con naturalidad. Los ángulos muy picados o contrapicados distorsionan las proporciones — divertidos para un selfie, complicados para un retrato que quieres colgar en la pared.
La resolución importa más de lo que parece. Pinto mirando el detalle: el brillo en la pupila, la textura del pelo, la sombra bajo el mentón. Si la foto viene de una captura de pantalla de WhatsApp o de un recorte muy ampliado, esa información se pierde antes de que yo empiece a trabajar. Siempre que puedas, envíame el archivo original de la cámara o del móvil, sin comprimir ni recortar.
Una foto de referencia clara no me quita trabajo — me deja invertirlo entero en el trazo y el color.
Para retratos de mascotas, el reto extra es la paciencia: los ojos abiertos y la postura natural pesan más que la pose perfecta. Suelo pedir varias fotos de la misma sesión para poder elegir el mejor gesto sin perder la luz ni el encuadre.
Si es un retrato de pareja o familiar, procura que todas las caras reciban una luz parecida — una foto donde una persona está a la sombra y otra al sol obliga a "inventar" iluminación, y eso siempre se nota. Y si dudas entre varias fotos, mándamelas todas: prefiero elegir yo con calma antes que trabajar con una referencia que no acaba de convencerte.
Con estos puntos cubiertos, el resto es cosa mía: encontrar el punto exacto entre la tinta que sostiene la estructura y la mancha que le da vida. Si tienes dudas sobre una foto en concreto, mándamela por WhatsApp antes de encargar — te digo sin compromiso si funciona.



